Se está celebrando esta semana en Barcelona, la Graphispag 2011, Salón Internacional de la Industria y Comunicación Gráfica.
Para la ocasión, el Grupo Fedrigoni, pidió otra vez a Wanda el proyecto de decorar su stand. Para empezar de buen pie la primavera, se decidió aprovechar la extraordinaria gama de papeles de todos tipos, colores, texturas y formas del expositor, en una suma de sensaciones variadas…
Se llega al stand, de forma cúbica, por un túnel de los sentidos que en algo simboliza la salida del invierno con su único color blanco, pero declinado en una multitud de texturas y formas, y con ritmos mezclando arrugamientos y roces de papeles. Todo hecho para invitar a quien entra a sumergirse en olas de sensaciones y fragancias de papel.
Transcurrido ese umbral, el visitante está acogido en el centro del Fedrigoni Club. Con los sentidos liberados, podrá contemplar los colores entramados de la celosía que adorna el espacio con sus motivos florales, algo paseo-de-gracianos, y deja sutilmente e indiscretamente verlo todo, tanto desde dentro como desde fuera del espacio. Una nueva sugestión para experimentar sensaciones primaverales, de naturaleza y de renacimiento.
Se harán sorteos de lámparas de papel Fedrigoni diseñadas por Wanda entre los visitantes, ¡yo quiero una! Quedan dos días, pero para los que se lo pierdan, la primavera sólo acaba de empezar en Wanda…
Por tercer año consecutivo, Wanda se encargó de darle un toque de San Valentín al salón del Hotel Barceló Raval.
A defecto de los tradicionales corazones, que abundan por estas fechas, fueron gigantescos globos que, aleatoriamente colocados, trajeron de su rojo apasionado, el ambiente más adecuado para esta celebración íntima, pero dejando a la vez, flotar en los salones la sensual fragancia de un elixir de amor…
“Te quiero, amor, amor absurdamente,
Tontamente, perdido, iluminado...”
De los globos colgaban unas tarjetitas, que llevaban versos de los poetas más enamorados... Versos de felicidad, dolor, recuerdos o también nostalgia, estas rimas que atraviesan el corazón, o sencillamente, divierten al enamorado ingenuo o algo distraído... O que se esconde detrás de la tarjeta, fingiendo leer el poema mientras echa un ojo discreto al escote de su Valentina.
Otra vez el salón quedó con esa atmósfera mágica y romántica, volviendo cada rincón, bajo su mismo globo, en un nido de cariño y de pasión... Estando en un hotel además, en el centro histórico de Barcelona, ciudad apasionada, atrevida y pícara... ¿Después de tres años, cuántos niños inspirados por Wanda habrán nacido ya...?
Hasta el año que viene tortolitos, aunque para celebrar el amor, todos los días del año valen...
Toda ciudad tiene su gato encerrado: un alma felina, nocturna, canalla. En Lisboa, esta figura apareció cubierta por el manto de la rica herencia católica de la ciudad, bajo la forma de Santa Felina del Rossío; en París, mira por dónde, se ha personificado en un ser mundano, secular y nada beato. Esta gata cabaretera se llama, atención, Madame Claude Marcel Fernande Loutrel du Barry.
Sus nombres vienen de personajes, ahem, eminentes de la historia francesa... como Madame Claude Fernande, jefe de un séquito de muy sofisticadas damas de compañía que atendían a lo más granado de la alta sociedad parisina. Pierre Loutrel, mejor conocido como Pierre Le Fou ("el loco"), fue un notabilísimo miembro de la resistencia francesa; también destaca su desempeño en las áreas del crimen organizado, el robo a mano armada, y el chulerío en general. El broche de oro lo pone Madame du Barry, experta en el arte de convertir el amor en una peligrosa arma de manipulación política, promoción social y enriquecimiento personal (murió guillotinada en 1793).
Nuestra Mme Claude, al igual que Sta Felina, fue hecha en bronce. Está incrustada en una de las paredes del roomroom, el plácido lounge del hotel, donde un marco luminoso hace destacar su presencia, pues a todas las grandes damas les gusta ser el centro de atención.
Más capricho parisinos
En todo el resto del hotel Gat París Follies, estratégicamente construido frente al teatroFollies Beregere, hay intervenciones nuestras. Por ejemplo, las 5 sardinas gigantes (¡casi un metro, vamos!) que decoran el Gat Kitchen, restaurante del hotel; el escaparate del merchandising de la marca, una especie de trastienda de los años ‘20, con un antiguo telón de teatro, mainiquíes Stockman, viejas letras para imprimir pósters... un alma rústica para la capital del glamour.
No olvidemos el mostrador de la recepción, pulcro como un felino. Le dimos un poco de vida con memorabilia parisina pintada de verde flúor, el color Gat, y alusiva a los gatos y su extensa parentela.
La pared de fondo del ojo de la escalera central, de 15 metros de altura, está forrada en boatiné de piel roja, a la manera de una sofisticada, digamos, residencia para señoritas. Y sobre el cuero, 13 chandeliers abstractos, hechos silueta, iluminan la escalera y alojan varios gatos traviesos, que mueven su cola sinuosamente por el aire.
Al igual que en otras sucursales del hotel, hay un misterioso gato que va dejando rastros de su paso por las habitaciones...
1. Todo empezó cuando nos llamó la gente de Tesauro -¡de Tesauro, joder!-, a decirnos que querían que participáramos en un spot animado para la Semana Loca de Telefónica.
-¡Hostia, qué guay! Pero… nosotros no somos animadores.
Entonces nos aclararon de qué se trataba el asunto: querían que diseñáramos y construyéramos el set de un anuncio en el que todo se moviera con vida propia, mediante algún mecanismo que fuera útil y, al mismo tiempo, atractivo visualmente. Tecnología naive, lúdica y plástica; como de película de Gondry, para que nos entendamos.
¡Hala! Eso sí que sonaba como un trabajo para Wanda. Era nuestro primer encargo para la tele.
2. Nos enviaron la canción del comercial; la idea era sincronizar las imágenes con el texto del jingle, entonces propusimos modelar y animar algunas palabras. Eran, en total, 5 escenas:
*HOLA iría construida en perchas de ropa pintadas de dorado, que se entrelazarían y, mediante un sistema de poleas, subirían hasta salir de cuadro.
*ESTA serían 4 jerseys, cada uno con una letra estampada; SEMANA serían 6 perritos de cartón, rodando sobre carretes de hilo que harían las veces de ruedas.
*ADSL 6 MEGAS TELEFÓNICA iría perforado en la pared del fondo; en cada agujero se pondría un LED, y la luz que emitieran debía atraer unas libélulas-robot, cada una con un mecanismo independiente y moviéndose a su bola.
*19,90€ se haría en cartón, forrado en tela de jean de distintos colores. Cuando bajaran los vaqueros en ascensor, unas poleas lo levantarían del suelo como un pop-up y, al mismo tiempo, harían bajar la palabra REBAJAS, hecha en papel blanco, con patrones decorativos en el interior.
*Finalmente, pondríamos unos rieles mecánicos que, al ser accionados, tirarían de una cinta que iría formando las letras de ALTA LÍNEA, para un final espectacular y cierre del telón, hecho también de cintas.
¿Suena como un follón? Tranquilos, que aún no ha comenzado el rodaje.
3. Dos semanas después de haber recibido la llamada del encargo, y tras 2 escasos días desde que Tesauro aceptó nuestra propuesta, comenzaron los 2 días de rodaje. ¡Madre mía, vaya parto! Aprendimos que, en publicidad, no vale tener las cosas listas con mucha anticipación; aquí lo que prima es la capacidad de reacción, la recursividad para resolver los problemas de último minuto bajo una presión a todas luces sobrehumana. Y es que es difícil tomarse las cosas con calma si un equipo entero está esperando que acomodes la tuerca o el tornillo que se desacomodó en la toma fallida que acabas de hacer… pero, ante todo, cabeza fría, pues de lo contrario sería imposible rodar bien una escena mientras repites mentalmente: “Joder, ¿dónde está Fulanito con lo que tiene que traer para la escena siguiente ?”
Fue en un plató de Cornella, que queda justo antes del despeñadero donde termina el mundo conocido. (Sobra decir que hasta ese polígono industrial olvidado de Dios no llegan taxis.) Machacados, con la salud deteriorada y nuestros matrimonios pendiendo de un hilo, terminamos la publi gracias a los buenos oficios de Eric Morales, director y capitán de un barco que al final llegó a muy buen puerto.
Triunfales, regresamos de nuestra aventura con un trofeo bajo el brazo:
Nuestra frenética actividad decembrina (que ha incluido varios eventos y estilismos: ya los iremos reportando poco a poco, cuando nuestros clientes nos dejen un momento libre...) empezó este año con la decoración navideña de un restaurante del que somos, más que clientes habituales, asiduos adeptos, amigos, casi parientes. Y es que el Keik no es para menos: la carta es muy creativa y siempre apetitosa; y el local, con todo y su moderno diseño, resulta cálido y acogedor.
Nuestra intervención de este año consistió en dotar el establecimiento de una iluminación especial, con unas cortinas que colgamos en todas las paredes de cristal. Para darle al conjunto movimiento y ligereza, completamos la decoración con grullas doradas de varios tamaños.
El Keik les desea a sus clientes una Navidad llena de... ¡luz!