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viernes, 17 de septiembre de 2010

La gata sin ropa

Toda ciudad tiene su gato encerrado: un alma felina, nocturna, canalla. En Lisboa, esta figura apareció cubierta por el manto de la rica herencia católica de la ciudad, bajo la forma de Santa Felina del Rossío; en París, mira por dónde, se ha personificado en un ser mundano, secular y nada beato. Esta gata cabaretera se llama, atención, Madame Claude Marcel Fernande Loutrel du Barry.
Sus nombres vienen de personajes, ahem, eminentes de la historia francesa... como Madame Claude Fernande, jefe de un séquito de muy sofisticadas damas de compañía que atendían a lo más granado de la alta sociedad parisina. Pierre Loutrel, mejor conocido como Pierre Le Fou ("el loco"), fue un notabilísimo miembro de la resistencia francesa; también destaca su desempeño en las áreas del crimen organizado, el robo a mano armada, y el chulerío en general. El broche de oro lo pone Madame du Barry, experta en el arte de convertir el amor en una peligrosa arma de manipulación política, promoción social y enriquecimiento personal (murió guillotinada en 1793).

Nuestra Mme Claude, al igual que Sta Felina, fue hecha en bronce. Está incrustada en una de las paredes del roomroom, el plácido lounge del hotel, donde un marco luminoso hace destacar su presencia, pues a todas las grandes damas les gusta ser el centro de atención.


Más capricho parisinos

En todo el resto del hotel Gat París Follies, estratégicamente construido frente al teatroFollies Beregere, hay intervenciones nuestras. Por ejemplo, las 5 sardinas gigantes (¡casi un metro, vamos!) que decoran el Gat Kitchen, restaurante del hotel; el escaparate del merchandising de la marca, una especie de trastienda de los años ‘20, con un antiguo telón de teatro, mainiquíes Stockman, viejas letras para imprimir pósters... un alma rústica para la capital del glamour.


No olvidemos el mostrador de la recepción, pulcro como un felino. Le dimos un poco de vida con memorabilia parisina pintada de verde flúor, el color Gat, y alusiva a los gatos y su extensa parentela.


La pared de fondo del ojo de la escalera central, de 15 metros de altura, está forrada en boatiné de piel roja, a la manera de una sofisticada, digamos, residencia para señoritas. Y sobre el cuero, 13 chandeliers abstractos, hechos silueta, iluminan la escalera y alojan varios gatos traviesos, que mueven su cola sinuosamente por el aire.


Al igual que en otras sucursales del hotel, hay un misterioso gato que va dejando rastros de su paso por las habitaciones...

¿Alguien ha visto un lindo gatito?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Wanda y la censura

Cuando ideamos a Santa felina del Rossío, la Virgen-gato que iría engastada en la fachada del hotel Gat Rooms de Liboa, jamás imaginamos el revuelo que esa pequeña e inofensiva estatua iba a causar. Como lo hemos reiterado en varias ocasiones, nuestra intención jamás fue la de ofender a nadie; ¡ni más faltaba! Aunque, ya que el tema está planteado, no sobra decir que ninguna obra de arte o diseño del bueno, el que trasciende e impacta, es aceptada y aplaudida por el público mayoritario, de manera unánime y sin causar ningún revuelo. Eso puede suceder con una vulgar mercancía, una idea política totalitaria o una postura religiosa extremista, pero jamás con el arte.

Y sin embargo, esperaríamos que en pleno siglo XXI posmoderno y pluralista, un guiño humorístico como el de nuestra minina sería tomado con buen talante por todo el mundo; a excepción, quizas (y con perdón), de algunas ancianas rezanderas o algún amargado mojigato. Pero resulta que no fue así. Aunque no sepamos 'falar' portugués, y no entendemos ni jota lo que se dice en el siguiente video, resulta claro que la señora mayor no ve que la virgencita tenga ningún gato encerrado, ni se siente ofendida ni mucho menos; en cambio, el joven que aparece después, de cabeza rapada y look moderno, está airadísimo...





Vamos a ver: los responsables de redactar esta petición, y quienes la firmaron, actuaron en nombre de valores tan rimbombantes como el "respeto a la santidad", tachando la imagen de "infeliz, inconstitucional y anticultural". ¡Vaya rosario de improperios! A la censura nunca le han faltado argumentos para atacar la verdadera la libertad artistica que tiene que ser inherente a todo proceso creativo.


Tristemente, estas personas se salieron con la suya, y la dirección del hotel ha decidido retirar la estatua de la vía publica, para exibirla en un lugar más privado, al que tengan acceso sólo aquellos que deseen verla. ¡Buuu...!

Wanda contrataca

Las jóvenes promesas del diseño nunca nos quedamos cruzadas de brazos ante las arremetidas del puritanismo medieval. Por eso hemos puesto a la venta este lindo llavero, acompañado de una oración que cualquiera -pagano vitalista, ateo declarado o católico de espíritu libre- puede elevar a las alturas del paraíso felino:


Santa Felina, Virgen del Rossío: ¡haz que cuando caiga, aterrice siempre de pie!

Tú, que fuiste avistada por un pastor en aquella gruta del Barrio Alto,

¡perdona nuestras ofensas y faltas a la higiene!

Dános hoy nuestro atún de cada día,

y permite que vaguemos libres por oscuras callejuelas,

ajenos a los asuntos de los hombres y sus fieles amigos, los perros.

Háznos astutos y taimados, en esta vida y las 6 restantes,

Amén.

martes, 24 de noviembre de 2009

Wanda European Tour



Hace dos semanas tuvimos un pequeño atisbo de "la vida en la carretera": como estrellas de rock, viajamos por 2 capitales europeas en apenas dos días, en un recorrido relámpago por las futuras instalaciones de la cadena Gat Rooms en París y Berlín. Los de la cadena estaban tan contentos con nuestra intervención en su hotel de Lisboa, que nos pidieron darle el toque Wanda a sus próximas sucursales. 


Hubo poco tiempo para el glamour. Entre paletas y arquitectos, nos llenamos de polvo mientras conocíamos el imponente mega-edificio de la sede Berlín, y la versión parisina, más cálida y modesta. 

Entregamos las propuestas hace 3 días, y estamos pendientes de la respuesta. ¡Europa, aquí vamos! 

jueves, 19 de noviembre de 2009

Fiel profanación


“Virgen del Rossío: ¡haz que cuando caiga, aterrice siempre de pie...!” Así podría rezarle a esta curiosa estatuilla cualquier transeúnte que, en un repentino rapto de fe, quisiera encomendarle sus (malos) pasos a esta recién adoptada patrona del barrio. Resulta que el Rossío, escogido por la cadena Gat Rooms para construir su hotel en Lisboa, es un distrito con vocación callejera y juerguista; y que esta virgen-gato, católica en su atuendo pero pagana hasta los bigotes, ha sabido llegarle al corazón a fieles y renegados por igual. Los turistas se asombran y le hacen fotos; los locales le llevan flores, le rezan y dicen “¡Maja!”. Y ella, fundida en bronce, a todos los mira con expresión ecuánime.

Mide sólo un metro, pero se ve imponente; pesa 60 kilos, pero parece ingrávida… y aparenta no saber nada de los 48 kilos de arcilla que fue preciso moldear para darle vida, o del extenso proceso de investigación que culminó en esta pieza: un diseño vanguardista que, sin embargo, sigue al pie de la letra una tradición icónica de siglos. ¡Virgen santa!



Un poco de inspiración
La llamada Virgen de la Santa Memoria, diseñada por Luis Eslava, de seguro cuenta con más de un devoto -entre frikis de la informática, católicos recalcitrantes, coleccionistas de arte… Esta manera audaz y provocativa de interpretar un ícono religioso nos dio algunas ideas sobre el camino a seguir.